Quien piensa en elementos acrobáticos en el baile, a menudo imagina parejas flotando en el baile clásico o espectaculares batallas de breakdance. Pero la acrobacia en el baile es mucho más que una sucesión de efectos de espectáculo. Es la fusión perfecta de precisión gimnástica y estética de baile. Mientras que la acrobacia exige fuerza, equilibrio y flexibilidad, el baile le otorga al movimiento fluidez, expresión y profundidad emocional. En las clases modernas, jóvenes y adultos aprenden a combinar estos dos mundos de tal manera que las transiciones entre un paso en el suelo y una rueda lateral se vuelven invisibles.
La fascinación de esta disciplina reside en vencer la gravedad. Cada elemento, ya sea una suave voltereta hacia atrás hasta quedar de pie o un dinámico pino, no se presenta como un truco aislado, sino que surge directamente de la coreografía. Para los jóvenes, este entrenamiento ofrece una excelente vía de escape para la energía y la creatividad, mientras que para los adultos representa una escuela profunda de control corporal y estabilidad central. Quien prueba este estilo se da cuenta rápidamente: cada músculo se pone a prueba y la mente aprende a pensar en trayectorias de movimiento de una forma totalmente nueva en el espacio tridimensional.