Cada baile de salón posee su propio ADN rítmico, que se diferencia en la velocidad y la acentuación de los tiempos. La rítmica de la música de baile de salón difiere fundamentalmente de los ritmos de club modernos. En el Waltz lento, por ejemplo, la estructura es inconfundible: un golpe pesado y acentuado, seguido de dos golpes más ligeros. Para aprender a escuchar el compás del Waltz, concéntrate totalmente en este característico compás de tres por cuatro. Es una sensación de balanceo, en la que el uno marca el punto más bajo del movimiento y los tiempos dos y tres acompañan el ascenso y la suspensión.
La situación es completamente distinta con los movimientos de marcha y caminata. El fogoso Tango rompe con el esquema clásico. El compás del Tango de salón se basa en un claro compás de cuatro por cuatro, que sin embargo destaca por sus acentuaciones entrecortadas y dramáticas. Aquí no hay un ascenso y descenso suave, sino pasos precisos y orgullosos. Quien, por otro lado, quiera contar el ritmo del Quickstep, se mueve al son de una música rápida y alegre en compás de cuatro por cuatro. Con una velocidad que a menudo supera los 50 compases por minuto, este baile requiere una rápida capacidad de comprensión, en la que se alternan pasos lentos de dos tiempos y pasos rápidos de un tiempo.