El fascinante origen de los ritmos brasileños
Quien piensa en Samba, visualiza de inmediato trajes deslumbrantes, las escuelas de Samba tocando tambores y la pura alegría de vivir del carnaval de Río de Janeiro. Sin embargo, detrás de este fenómeno mundialmente conocido hay una diversidad fascinante. Las raíces de este baile se encuentran en África, desde donde personas esclavizadas llevaron sus ritmos a Brasil. Allí, los golpes de tambor se fusionaron con influencias europeas e indígenas para crear un patrimonio cultural único. Cuando hablamos hoy de la Samba, debemos distinguir entre dos mundos. La Samba brasileña es un baile callejero y de club, a menudo bailado en solitario y lleno de improvisación, mientras que la Samba de salón está firmemente establecida como baile de pareja en el deporte de competición internacional.
Aprender Samba significa embarcarse en una aventura rítmica. No importa si te decides por la variante en solitario o por el baile de pareja clásico: el corazón siempre es la música. El impetuoso ritmo de Samba, en su típico compás de dos por cuatro, cautiva a cualquiera de inmediato. Para los principiantes, es importante relajar el centro del cuerpo, ya que el movimiento característico de la cadera no surge de un meneo forzado, sino de la flexión y extensión rítmica de las rodillas. Quien se atreve a dar sus primeros pasos en una escuela de baile de Samba, nota rápidamente cómo la energía del baile transforma su propia percepción corporal.



