¿Quién dice que el deporte en la edad madura tiene que ser monótono? Bailar a partir de los 50 combina la actividad física con pura alegría de vivir y es un entrenamiento corporal excelente. Al bailar en la edad adulta, los músculos, tendones y articulaciones se ejercitan de forma suave pero efectiva, sin sobrecargar el cuerpo. Los movimientos variados fortalecen la musculatura del tronco, mejoran la postura y fomentan la movilidad hasta una edad avanzada.
El efecto en el equilibrio es especialmente valioso. Gracias a los constantes cambios de peso y giros en la pista, el sentido del equilibrio se entrena intensamente, lo que representa una de las medidas más eficaces para la prevención de caídas en la vida cotidiana. Además, el movimiento rítmico estimula el sistema cardiovascular y fortalece la resistencia. Quien mueve el esqueleto con regularidad hace algo bueno por su cuerpo y se mantiene notablemente más ágil.