El efecto sorpresa vive del contraste brusco
El atractivo de un Crazy Wedding Dance reside en el momento de sorpresa absoluta. El público espera un baile de apertura tradicional, quizás incluso algo rígido. Suenan los primeros compases de una balada romántica o un vals clásico, los novios se mueven con devoción por la pista y los invitados sacan sus pañuelos emocionados. De repente, la música se corta, suena el simulacro de una aguja de tocadiscos rayándose y comienza un ritmo enérgico. Este contraste es el corazón de toda la actuación.
Para aprovechar al máximo este efecto, deberíais elegir para el inicio una canción que cumpla perfectamente con las expectativas clásicas. Un vals vienés lento o una balada emotiva, como las que se describen en la guía Cómo encontrar la canción perfecta para tu baile de boda, son ideales como cebo. Cuanto más tranquilo y tradicional parezca este primer segmento, más fuertes serán las risas y los aplausos cuando empiece la mezcla real. No planeéis más de 30 a 45 segundos para este inicio clásico, para que la tensión cambie exactamente en el momento adecuado.




