El baile de apertura es solo vuestro
Un baile de apertura no vive de proezas acrobáticas ni de secuencias de pasos complicadas. Más bien, la conexión emocional entre ambos es lo que ocupa el centro de atención. Si condiciones físicas como dolores articulares, enfermedades crónicas, una discapacidad o un embarazo influyen en el movimiento, no es motivo para renunciar a este momento mágico. Una preparación suave para el baile de boda comienza en la mente: libérate de las expectativas tradicionales y empieza la planificación centrándote en vuestro bienestar.
La adaptación oportuna de la coreografía protege contra la sobrecarga. Para las embarazadas, hay que tener en cuenta que el centro de gravedad del cuerpo se desplaza con el paso de los meses y las articulaciones se vuelven más laxas debido a las hormonas. Quien cree un cronograma para el baile de boda, debería, por tanto, incluir márgenes de tiempo. Un blues suave o un vals lento con paso de balanceo se puede adaptar de maravilla, cuida la circulación y, aun así, luce elegante y armonioso.




