El desarrollo típico de un curso de baile suele extenderse a lo largo de un semestre escolar con sesiones semanales de 60 a 90 minutos cada una. En las primeras semanas, los jóvenes aprenden los fundamentos del programa mundial de baile. Esto incluye bailes sencillos como el Waltz, el Viennese Waltz, el Cha-Cha-Cha y el Discofox, ideal para el día a día. Cada clase comienza con un breve repaso de los pasos aprendidos, seguido de una figura nueva y una fase de práctica posterior, en la que la música es la protagonista.
Un componente central de la dinámica es el cambio regular de pareja. Nadie se queda con una sola persona durante todo el curso. Esto elimina el miedo a no tener una pareja fija y fomenta que todos se conozcan entre sí. Para los padres, los costes del curso de baile también juegan un papel importante. Un curso estándar para jóvenes suele oscilar, dependiendo de la región y de la escuela de baile, entre 100 y 180 euros por el importe total, incluyendo todas las clases y las noches de práctica que suelen estar integradas en udansa.