Los diferentes niveles son completamente normales en la pista de baile e incluso enriquecen la cultura del baile. Estos cinco consejos te ayudarán a que el factor diversión sea el adecuado para ambas partes:
- Utiliza la mezcla de niveles como turbo: Como principiante, te beneficias enormemente de bailar con un intermedio, ya que los compañeros más experimentados suelen dirigir con más claridad y te dan confianza. Es uno de los métodos más eficaces para progresar rápidamente
- Sigue la "regla de un paso": La experiencia más armoniosa suele darse con una diferencia no superior a un nivel (por ejemplo, principiante y perfeccionamiento). De este modo, os desafiáis mutuamente de forma óptima sin sobrecargar a nadie
- La sinceridad relaja: Sé sincero sobre tus habilidades desde el principio. Un breve "Sólo estoy aprendiendo lo básico" elimina inmediatamente la presión y garantiza un comienzo relajado
- La adaptación es la verdadera habilidad: si eres el que lleva la iniciativa con más experiencia, concéntrate en unos fundamentos limpios y una iniciativa clara en lugar de figuras complejas para que tu oponente no pierda el contacto. Un buen bailarín se caracteriza por su capacidad para adaptarse a cada pareja
- Anteponga la química a la técnica: Con una diferencia de dos o más niveles (por ejemplo, Principiante e Intermedio), la perfección técnica pasa a un segundo plano. Un baile en el que ambos se ríen y disfrutan de la vibración es mucho más valioso al final que unos pasos impecables sin conexión.