Por qué la diferencia de altura no tiene por qué ser un obstáculo
En el Bachata social se encuentran las personas más diversas, y eso es algo bueno. Sin embargo, una gran diferencia de altura entre quien guía y quien sigue suele percibirse como un obstáculo al bailar. Los líderes altos tienden a inclinarse hacia abajo, mientras que los seguidores más bajos se ponen de puntillas para acortar la distancia. Ambas reacciones provocan una postura tensa y le quitan ligereza al baile. La clave para solucionarlo reside en reconocer que la conexión en la Bachata no se establece a través de la altura absoluta de los brazos, sino a través del centro del cuerpo compartido y la tensión corporal. Si ambos miembros de la pareja permanecen en su propio eje natural, la diferencia de altura apenas influye en la fluidez del movimiento.
Un malentendido común es que la pareja más alta debe adaptarse físicamente a la más baja. Sin embargo, quien se inclina permanentemente pierde su propio equilibrio y limita su rango de movimiento. En su lugar, se trata de configurar la adaptación del abrazo ante diferencias de altura de tal manera que se protejan las articulaciones y las señales puedan fluir con claridad. Si aceptas las condiciones biológicas y aprendes a variar la postura de baile de forma flexible, bailar juntos será inmediatamente más armonioso.





