Quien visita una fiesta de Bachata por primera vez, nota rápidamente la magia especial entre las parejas. Parece como si dos cuerpos se movieran de forma sincronizada con la música como por arte de magia. El secreto detrás de esta armonía no es un talento innato, sino una postura de Bachata sólida y consciente. La postura en la Bachata se diferencia fundamentalmente de los bailes de salón rígidos, ya que se basa en la flexibilidad y en una comunicación constante. Es el fundamento sobre el que se construye cada paso y cada movimiento posterior.
Una buena conexión de Bachata no surge de la fuerza, sino de la fina interacción entre la tensión y la relajación corporal. El cuerpo permanece erguido, las rodillas están ligeramente flexionadas y el peso descansa sobre las puntas de los pies. Esta posición básica, atlética pero relajada, permite a ambos bailarines reaccionar con rapidez a los cambios de peso. Quien esté interesado en los fundamentos de otros bailes de pareja, encontrará comparaciones valiosas en la guía sobre la postura en el baile de salón, que a diferencia de la Bachata, requiere un marco notablemente más firme.