Dos valses marcan el rumbo de tu comienzo
El vals forma parte de los bailes estándar. Aquí, el nombre se refiere a dos bailes: el vals lento y el vals vienés. Ambos tienen tres tiempos por compás. Sin embargo, que compartan el mismo compás no significa que sus movimientos sean intercambiables. Por eso, si quieres aprender vals, primero necesitas tener claro cuál de los dos tienes en mente.
En el vals lento tienes más tiempo para cada cambio de peso. Son típicos los movimientos fluidos por la pista y una elevación y un descenso visibles. El vals vienés es mucho más rápido: su movimiento se caracteriza por giros continuos y por avanzar a lo largo de la pista. Tratarlo simplemente como un vals lento acelerado te lleva por el camino equivocado.
Como referencia, en las clases de bailes estándar suelen usarse unos 30 compases por minuto para el vals lento y unos 60 para el vals vienés. Se trata de compases, no de tiempos individuales: cada compás contiene tres. Las grabaciones que no se usan en clase pueden tener otros tempos.
El vals lento te da tiempo para percibir conscientemente el movimiento compartido. El vals vienés es especialmente relevante en situaciones clásicas de baile de salón. Ambos también se bailan en bodas, pero lo decisivo es la música que se use. Por eso, tu primer camino de aprendizaje depende del baile y de la ocasión, no solo del nombre vals.



