Las raíces del Breaking se encuentran en el Nueva York de los años 70, más concretamente en el Bronx. En una época de tensiones sociales y rivalidades entre bandas, surgió una nueva cultura que hoy conocemos en todo el mundo como Hip-Hop. DJs como Kool Herc comenzaron a reproducir en bucle los pasajes instrumentales rítmicos de los discos de funk y soul, los llamados breaks. Estos ritmos prolongados atraían a los bailarines a la pista, quienes se batían en duelo en círculo al ritmo de estos beats. De esta época proviene también la denominación correcta B-Boying y B-Girling, donde la "B" significa simplemente Break-Boy o Break-Girl.
Lo que comenzó como una protesta callejera creativa y una válvula de escape para los jóvenes, se convirtió rápidamente en una forma de arte global. A lo largo de las décadas, los movimientos se profesionalizaron y las nuevas generaciones aportaron proezas acrobáticas. Hoy en día, el baile ha pasado hace tiempo de los patios traseros a los grandes pabellones. Su inclusión como deporte de baile B-Girl y disciplina B-Boy en los Juegos Olímpicos demuestra la cantidad de atletismo, coordinación y disciplina que hay detrás de unos movimientos aparentemente sencillos.