La clave para una buena distribución del espacio reside en la flexibilidad. Los principiantes suelen tender a bailar patrones de pasos aprendidos de forma rígida, independientemente del espacio disponible en ese momento. Los bailarines experimentados, en cambio, adaptan sus pasos de Kizomba en la pista de forma dinámica al entorno. Si la pista de baile deja un hueco libre, puedes aprovecharlo para realizar pasos fluidos y suaves. Si el hueco se cierra, cambias sin interrupciones a bailar en el sitio.
Para desarrollar esta flexibilidad, ayuda alternar conscientemente entre ambos extremos durante el entrenamiento. Intenta, durante una canción, aprovechar el mayor espacio posible durante dos compases de ocho tiempos y, después, bailar sobre un sello imaginario durante otros dos compases de ocho tiempos. De este modo, perderás el miedo a las situaciones estrechas y desarrollarás un sentido natural del espacio. Si quieres profundizar en los fundamentos, la guía general sobre aprender a bailar Kizomba ofrece una orientación excelente para tus próximos pasos.