Dos sistemas para una libertad ilimitada en la pista
En el Tango Argentino, quienes bailan se mueven en una conexión constante y fluida. A diferencia de muchos bailes de salón, donde los pasos de la pareja suelen ser un espejo, el tango ofrece una particularidad fascinante: el juego con las huellas. El fundamento de este baile se basa en dos sistemas diferentes que determinan cómo se comportan las piernas del líder y del seguidor entre sí. Comprender estos sistemas es la clave para dejar de memorizar figuras rígidamente y experimentar la verdadera improvisación en la pista de baile.
El concepto del sistema paralelo y cruzado del Tango Argentino describe cómo se colocan los pies en el espacio. En el sistema paralelo, la pareja se mueve en las huellas habituales y simétricas. Si el líder avanza con el pie izquierdo, el seguidor retrocede con el pie derecho. En el sistema cruzado, en cambio, esta simetría cambia fundamentalmente. Aquí, ambos miembros de la pareja se mueven simultáneamente con el mismo pie, es decir, por ejemplo, ambos con la pierna derecha o ambos con la izquierda. Este cambio, aparentemente pequeño, abre un mundo completamente nuevo de posibilidades de movimiento y dinámicas en el espacio.






