Una lista de parejas implica el compromiso de practicar juntos
Para el baile de apertura necesitáis parejas que acudan a los ensayos previstos y quieran practicar juntas. Un nombre propuesto solo indica con quién le gustaría bailar a una persona. No dice nada sobre la disposición de la otra persona. Por eso, entre la propuesta y la lista definitiva siempre debe haber una propuesta de pareja confidencial, con dos confirmaciones individuales. El silencio no cuenta como consentimiento.
Utilizad solo criterios relevantes para bailar juntos: disponibilidad para los ensayos, roles de baile preferidos y, si procede, diferencias en la experiencia previa. El género, la popularidad o las relaciones que se puedan suponer no son criterios de asignación. La estatura tampoco determina por sí sola si dos personas pueden bailar juntas. A diferencia de la asignación de parejas en el curso para solteros, vuestra lista debe permitir una preparación conjunta concreta, no formar parejas de práctica que cambien continuamente.
Por eso, separad los datos organizativos de las preferencias personales. Para el plan de ensayos bastan los nombres y las parejas confirmados; las listas de preferencias y los rechazos no deben incluirse. La amplitud de vuestra preparación también depende de cuántas clases de baile necesitáis para el baile de graduación. El tiempo compartido es un criterio útil, pero no una clasificación de las habilidades de baile. Si alguien todavía no tiene una pareja adecuada, dejad su situación abierta dentro del proceso, en vez de señalarle públicamente como alguien que sobra.




