Los gustos musicales apuntan en distintas direcciones
Que en el programa de un curso aparezca «Swing» todavía no es una descripción precisa. La familia del Swing, marcada por el jazz, abarca distintas formas de moverse: Lindy Hop combina posiciones de pareja abiertas y cerradas, Charleston se puede bailar en solitario o en pareja, y Balboa suele bailarse con una conexión cercana y pasos compactos. Estas diferencias influyen en lo que practicarás en clase. No forman una escalera que tengas que subir, completando primero un estilo antes de poder empezar con otro.
Si te atraen las grabaciones de jazz con un pulso saltarín y acentos marcados, esta familia es un buen punto de partida. Aunque West Coast Swing tiene vínculos históricos con el Swing, hoy también se baila a menudo con pop, Blues y música contemporánea. El movimiento suele organizarse a lo largo de una línea imaginaria, el slot.
Boogie Woogie suele bailarse con música Boogie, Rhythm and Blues o Rock'n'Roll. El baile relacionado Rock'n'Roll puede ser bastante más deportivo, según la modalidad. Las acrobacias se practican exclusivamente en clases con la supervisión adecuada. Por eso, no elijas solo según el término general, sino también por la música y las sensaciones que te transmite el movimiento. Una canción favorita te dará una referencia más concreta que un espectacular vídeo de una actuación.


