Tus notas son una ayuda para la conversación, no un autodiagnóstico
Para la primera conversación, no tienes que encontrar un diagnóstico adecuado ni escribir toda tu historia de vida. Son útiles las observaciones que puedes describir tú mismo: cuándo aparece una dificultad, cómo la notas y qué la hace más difícil en el día a día. «En las reuniones me pongo tenso y apenas puedo hablar» es más concreto que «Quiero mejorar». Una observación sigue siendo una observación y no demuestra que tengas una enfermedad.
Preparas información y preguntas, no ejercicios terapéuticos de movimiento. La terapia de danza no es una audición en la que tengas que demostrar tu sentido del ritmo o tu flexibilidad. Puedes encontrar una explicación básica en La terapia de danza como trabajo terapéutico con el movimiento. Para tus notas, lo primero es pensar qué quieres contar y qué todavía no puedes contar.
Describe las limitaciones físicas de la forma más concreta posible, por ejemplo, dolor al estar de pie durante mucho tiempo en lugar de decir de forma general «tengo poca resistencia». La guía sobre bailar con limitaciones de salud ofrece orientación adicional, pero no sustituye una valoración médica. Las indicaciones médicas existentes siguen siendo prioritarias. Además, una primera conversación no implica que el tratamiento sea adecuado para lo que necesitas ni que las molestias vayan a desaparecer.



