Los rangos de edad describen el contexto social
En un curso para solteros, adultos que no traen una pareja de baile fija aprenden juntos. Por eso, además del baile, la composición del grupo puede ser un aspecto importante en la convocatoria. Por ejemplo, una escuela de baile puede ofrecer grupos separados para personas de 25 a 40 años y para mayores de 50, para que quienes estén interesados puedan elegir un entorno con personas de edades similares. Estas cifras son ejemplos, no límites habituales ni obligatorios.
La división por edades puede influir en las expectativas sobre conocer gente: algunas personas quieren conversar después de la clase con gente que esté en una etapa de vida similar. Otras prefieren un grupo de adultos de distintas edades. Ambas preferencias son comprensibles. Sin embargo, esto no dice nada sobre quién aprende los pasos más rápido o puede bailar figuras más complejas.
El grupo de edad y el nivel del curso describen cosas distintas. Un curso para principiantes mayores de 50 sigue siendo un curso para principiantes; un curso avanzado para adultos más jóvenes también requiere conocimientos previos. La clasificación por niveles se refiere al nivel de aprendizaje. También en un curso intensivo de baile para adultos, la estructura de las clases explica mejor los requisitos de aprendizaje que una cifra de edad. La convocatoria puede incluir ambos datos, sin que uno sustituya al otro.




