El arte de la aislación absoluta en la danza oriental
La fascinación de la danza oriental reside en el control total sobre el propio cuerpo. Mientras que otros estilos de baile apuestan por grandes saltos o pasos que ocupan mucho espacio, la danza del vientre fascina por sus movimientos microscópicamente finos en el centro. Para alcanzar esta perfección, es imprescindible un entrenamiento específico. Si quieres refrescar tu técnica después de una pausa prolongada, nuestra guía sobre el tema reinicio de la danza del vientre tras una pausa te ayudará a volver al flujo de forma sistemática y sin lesiones.
La onda abdominal, a menudo denominada en la jerga técnica como rodillo abdominal, es la disciplina reina de este fino trabajo muscular. El mayor error en los primeros intentos consiste en utilizar la cadera o la pelvis como ayuda. Sin embargo, una verdadera onda surge exclusivamente mediante la activación precisa y sucesiva de los músculos abdominales superiores e inferiores. La pelvis permanece completamente inmóvil y estable durante el proceso. Esta aislación extrema requiere un alto grado de concentración, pero entrena como casi ningún otro movimiento la propia conciencia corporal y la musculatura profunda.



