Dos hermanos de Cuba con un pulso completamente diferente
Cuando escuchas por primera vez los sonidos ardientes de la música cubana, resulta difícil distinguirlos. Ambos bailes comparten las mismas raíces históricas y se basan en un compás clásico de cuatro por cuatro. Sin embargo, la diferencia decisiva entre el Mambo y el Cha-Cha-Cha reside en la base rítmica y en la forma en que los pies interpretan el compás. Mientras que el Mambo apuesta por un movimiento fluido, casi flotante, el Cha-Cha-Cha rompe el patrón con su característico paso de cambio.
Musicalmente, el Cha-Cha-Cha surgió directamente del Mambo. En la década de 1950, los músicos buscaban un ritmo que fuera más fácil de entender y bailar para el gran público. Redujeron el tempo y añadieron un grupo sincopado de tres golpes que imita el típico roce de los pies sobre el suelo. Quien entiende esto una vez, nota la diferencia al instante.

