El tiempo de ocupación es más largo que el tiempo de clase
Un taller ocupa varios recursos al mismo tiempo: la sala, a quien lo imparte y, si hace falta, el equipo móvil. La clase puede haber terminado aunque el espacio todavía no esté listo para el siguiente grupo. Hay que cambiarse los zapatos, responder preguntas, retirar sillas o ajustar el equipo de música. Por eso, tu planificación necesita datos separados para la clase y para la ocupación real.
En el caso de las salas, la preparación y el desmontaje forman parte del tiempo de ocupación. En el caso de quienes imparten las clases, los desplazamientos necesarios y las pausas personales cuentan como tiempo no disponible. Para quienes participan, en cambio, lo importante es si pueden llegar a la siguiente actividad que les interesa. Estas tres líneas de tiempo no coinciden automáticamente. Una pausa común puede facilitar el cambio de grupo, pero no sustituye un cambio de equipo que lleva más tiempo.
La modalidad de participación de tu concepto del evento influye en la asignación de salas: un taller de pareja con movimientos en el sitio necesita un espacio distinto al de figuras que se desplazan o al de una secuencia de baile en solitario con grandes movimientos laterales. En los grupos de baile en pareja, registra por separado las plazas y las posibles combinaciones de parejas. En los grupos de baile en solitario, cuenta el radio de movimiento de cada persona.
El plan de talleres sigue siendo parte del programa general del evento. Los puntos fijos del programa limitan sus franjas horarias; su organización no corresponde a la tabla de salas. Usa una cuadrícula horaria común, sin reducir artificialmente los talleres de distinta duración a la misma duración de clase.



