Vuestro nivel conjunto se refleja en la coordinación
Para un curso de baile en pareja en Augsburgo, la lista más larga de figuras no es un criterio útil. Una persona puede recordar varias secuencias y aun así perder el compás. La otra solo conoce el paso básico, pero mantiene el peso con seguridad sobre la pierna de apoyo. Vuestro punto de partida común es lo que conseguís hacer juntos sin tirar, dar indicaciones en voz alta ni mostrar los pasos. Para ello cuentan el ritmo, los cambios de peso y los impulsos de movimiento que se entienden con claridad.
Observad estas habilidades por separado: ¿Encuentra cada persona el pulso básico? Después de un paso, ¿queda claro qué pie está libre? ¿Puede la persona que sigue responder a un impulso sin conocer de antemano toda la secuencia? No hace falta tener formación musical. La guía sobre conocimientos musicales previos para bailar explica cómo se coordinan la escucha y el movimiento.
En las clases grupales, los diferentes niveles de conocimiento pueden combinarse con tareas distintas: una persona afianza la secuencia de pasos y la otra mejora el ritmo y la intensidad de su guía. Para ello, es necesario contar con un ejercicio básico común que ambas podáis realizar. En el vals, por ejemplo, dar pasos más cortos puede facilitar la coordinación; aquí encontraréis ejercicios concretos para acortar los pasos demasiado largos de vals. En cambio, las etiquetas de los cursos, como principiante o avanzado, son solo categorías generales. Lo decisivo es qué bases da por sentadas la clase y cuáles enseña todavía.





