Tu lugar es más importante que una larga lista de figuras
Si quieres aprender la cuadrilla para un baile en Viena, primero necesitas tener claro quién se relaciona con quién. En la formación en filas, las parejas se colocan unas frente a otras. La persona que tienes enfrente es un punto de referencia espacial, no necesariamente la persona cuyos movimientos debes copiar. También te orientas con respecto a tu propia pareja y a las parejas vecinas. Estas relaciones siguen siendo importantes incluso cuando la formación cambia durante un movimiento.
Practica la orientación por separado, sin memorizar una secuencia completa. Un recorrido tiene un punto de partida, una dirección y un punto de llegada. La indicación nombra la tarea, y la señal acordada determina cuándo empezáis. Por eso, quien se pone en marcha al oír la primera palabra puede empezar demasiado pronto, aunque recuerde bien el movimiento. Seguir a los demás sin más tampoco sirve de mucho cuando la pareja vecina tiene una tarea distinta.
Los ejercicios de aquí no son, deliberadamente, un programa de figuras para un baile concreto. Avanzar, volver y cambiar de lugar son tareas de aprendizaje independientes. No deduzcas de ellas un número fijo de pasos ni posiciones de las manos prescritas. En el entrenamiento de baile para tu ocasión en Viena puedes trabajar esta seguridad espacial como un objetivo propio. Para participar en ensayos grupales guiados, puedes encontrar clases a través de clases de baile en Viena, en vez de imitar por tu cuenta figuras que no conoces.






