El último sonido no es una orden de quedarse inmóvil
La música puede detenerse de golpe, pero a veces tu cuerpo necesita un instante más. Si tu pie libre ya está en movimiento, detenerte de repente dejaría el peso entre los dos pies. En un giro, además, la parte superior del cuerpo puede seguir girando aunque ya hayas detenido los pies. Por eso, un final seguro se consigue completando el cambio de peso, no forzando una pose inmóvil.
Aquí, cuando hablamos de pasos conocidos, nos referimos a movimientos que puedes hacer sin que te los expliquen de nuevo. No hace falta que termines una secuencia entera de figuras ni que cierres los dos pies con exactitud. Lo importante es que tu peso esté bien sostenido y que no te cuelgues de tu pareja. Esto se aplica al vals lento y al vals vienés, aunque el impulso que queda se nota especialmente al girar más rápido.
Los brazos pueden mantener la conexión sin actuar como freno. Si al detenerte las manos y los pies trabajan en direcciones opuestas, te ayudará practicar por separado los brazos y las piernas al bailar. Más adelante, para vuestra práctica bastará con una nota breve: fin de la música, último pie apoyado, posición estable. Una nota clara sobre los pasos de baile recoge lo que realmente ha funcionado. No sustituye a una figura nueva ni exige una posición final predeterminada.


