La secuencia de apertura ya no es una norma
Una secuencia ensayada te ofrece dos tipos de orientación: conoces tus pasos y sabes cuándo hacerlos. En el vals libre desaparece la segunda ayuda. Los pasos siguen siendo los mismos, pero su orden se decide en pareja. Por eso, si alguien a vuestra derecha gira antes, no os habéis perdido ninguna entrada.
Al principio, una formación conjunta puede determinar hacia dónde va todo el mundo. Después, las parejas se mueven de forma independiente. Bailar al mismo tiempo que la música ya no significa bailar la misma figura al mismo tiempo. Así que podéis repetir una combinación que conocéis mientras a vuestro lado se baila otra distinta.
Esto también cambia la forma de afrontar un lapsus de memoria. En una coreografía, después de olvidar un paso, quizá ya no sepas cómo volver a sincronizarte con el grupo. En el baile libre no existe ese punto de sincronización común. Lo importante es qué continuación conocida es posible desde vuestra posición actual. La explicación más detallada sobre el vals en el baile te ayuda a distinguir entre conocer figuras y orientarte en la pista.



