Las lágrimas no siempre tienen una causa clara
Un estribillo familiar, un movimiento inesperadamente tierno o la sensación de que te observan: al bailar confluyen distintas impresiones. La música puede despertar recuerdos, el contacto físico puede resultar agradable o desagradable, y un ejercicio difícil puede frustrarte. A veces no te das cuenta de lo tenso que ya estabas antes de la clase hasta que haces una pausa.
Que bailar despierte emociones no significa que un paso concreto provoque siempre un sentimiento determinado. La misma música puede dejarte indiferente un día y emocionarte otro. La alegría y el alivio también pueden ir acompañados de lágrimas. Cuando se juntan varias cosas, a menudo no es fácil distinguir la causa.
Puede ayudarte distinguir entre lo que observas y la explicación: notas que tienes los ojos húmedos, sollozas o quieres tomar distancia. Al principio, puede no estar claro si detrás hay un recuerdo, un agobio u otra cosa. Además, no siempre hay una causa emocional cuando se te llenan los ojos de lágrimas: también pueden influir una corriente de aire, las lentillas o una irritación. No es posible saber con certeza qué significa una reacción visible.



