La primera pérdida visible de control limita la altura
La lista muestra una tendencia común: los errores en el punto más alto suelen empezar antes. Por eso, para evaluar el movimiento, interesa el momento en que cambia por primera vez. Si la pelvis ya se desvía al levantar la pierna, la altura que alcance después el pie no es un criterio útil para saber si la patada frontal está bien ejecutada.
Observa una grabación breve en la que aparezca todo el cuerpo y ambos pies. Desde delante puedes detectar si un lado baja y si cambia la línea de las caderas; desde un lado, sobre todo, puedes ver si te inclinas hacia atrás y cómo regresa la pierna. Coloca la cámara aproximadamente a la altura de las caderas y evita grabar desde el suelo: esa perspectiva hace que la pierna parezca más alta y puede ocultar el pie de apoyo.
La altura que puedes controlar termina antes del primer movimiento claro de compensación. Por eso, compara una ejecución más baja y otra más alta del mismo movimiento que ya conoces, después de calentar y sin añadir impulso. Si la patada más baja se mantiene estable y solo la más alta provoca una compensación, ya tienes un punto concreto para corregir la técnica, pero todavía no una explicación de la causa física.
El dolor, que la pierna ceda o perder el equilibrio repetidamente son motivos para detener el intento. En una clase de prueba de danza de majorettes, un balanceo de pierna bajo y controlado es un punto de partida más sensato que intentar demostrar la altura máxima.



