El impulso y la altura cambian todo el movimiento
La famosa figura de elevación del final de Dirty Dancing no empieza con dos personas quietas. La persona que se acerca corriendo aporta movimiento, que debe absorberse al entrar en contacto y transformarse en la elevación. Así, lo que parece simplemente levantar a alguien se convierte en una tarea en la que las fuerzas cambian. Incluso una pequeña desviación puede someter el cuerpo a una carga distinta de la esperada.
Además, por encima de la cabeza aumenta la distancia hasta el suelo. Si la persona elevada cambia de postura o se desplaza hacia un lado de la posición prevista, el peso se mueve. Quien la sostiene debe reaccionar, mientras su propia postura también está sometida a esfuerzo. Poder sostener a una persona no significa poder controlar por encima de la cabeza a una persona en movimiento.
La dificultad no termina cuando se consigue la imagen en el aire. La figura también implica terminar el movimiento de forma controlada y bajar a la persona elevada. Una recepción insegura puede afectar a ambas personas, ya sea por una caída, un choque o una carga repentina en la espalda y las articulaciones.
Por eso, el estilo de baile reconocible de Dirty Dancing no equivale a dominar ese momento final por sí solo.



