Una indicación cumple varias funciones a la vez
La voz de quien imparte el curso suele darte tres tipos de información a la vez: cuándo empezar, qué movimiento sigue y cuánto dura. Si deja de oírse, quizá solo te falte recordar cuál es la siguiente parte. Eso no significa necesariamente que no oigas el compás. Esta guía presupone que ya puedes empezar con seguridad con la música elegida. Encontrar el compás por primera vez y corregir errores generales de ritmo son otros ejercicios.
Cambia solo la ayuda verbal, no cambies a la vez la música, el tempo y la secuencia de pasos. Elige una secuencia manejable con un final reconocible. Si ya las has aprendido, puedes elegir, por ejemplo, las figuras enlazadas de Foxtrot o una de las combinaciones cortas de figuras de Cha-Cha. Para este ejercicio no vas a aprender ninguna figura nueva.
Distingue también entre los números y las palabras que indican movimientos. Si solo te bloqueas con «girar», ese cambio necesita temporalmente una indicación, no un número en cada paso. Si la secuencia te sale bien, pero solo tu boca sigue contando, la ayuda ya ha disminuido. Bailar en completo silencio no es un indicador de calidad; lo importante es que puedas seguir sin que otra persona te dé indicaciones constantemente.



