Cuenta la semana de clases, no el número de minutos
Tu semana de práctica empieza después de la última clase y termina antes de la siguiente. No necesitas un plan rígido de lunes a domingo. Si tienes clase los miércoles, por ejemplo, puedes repasar el jueves, el sábado y el lunes. Así vuelves a encontrarte con el material en distintos días, en lugar de repasarlo solo justo antes de la clase.
Los intervalos de tiempo sugeridos son ayudas para planificar, no una dosis mínima establecida científicamente. Una secuencia corta que ya conoces requiere menos tiempo que varios pasos nuevos. Por eso, al principio limita el contenido a lo que realmente se explicó en la última clase. Añadir figuras de otras fuentes cambiaría tu objetivo semanal y podría introducir otras versiones de los movimientos.
Aquí, una sesión es un repaso delimitado, no un entrenamiento de resistencia ni una clase de baile completa. Tampoco necesitas un programa adicional de teoría musical, como explica la guía sobre conocimientos musicales previos en un curso para principiantes. Sin embargo, si no te queda clara la ejecución de un movimiento, aumentar el número de sesiones no resolverá el problema automáticamente. En ese caso, una explicación específica te será más útil que seguir repitiendo sin saber si lo haces bien. Si quieres recurrir a clases particulares, la guía sobre cómo definir un objetivo para las clases particulares de baile te ayudará a concretar qué necesitas aclarar.



