Aceptar los nervios en lugar de intentar ignorarlos
Cuando el corazón late con fuerza y las manos sudan, para los niños es una experiencia totalmente nueva y a menudo aterradora. Como padre o madre, en esos momentos uno tiende a restar importancia a la situación con frases como "no tienes por qué tener miedo". Sin embargo, eso suele provocar lo contrario, ya que el niño se siente incomprendido con sus preocupaciones. Es mucho más efectivo explicar que los nervios son algo totalmente normal e incluso positivo. Explícale a tu hijo que ese hormigueo en el estómago demuestra lo importante que es el espectáculo para él y que su cuerpo simplemente se está cargando de energía extra para bailar.
Para hacer que los nervios antes del espectáculo de baile sean algo tangible para los niños, ayudan las comparaciones lúdicas. Puedes describir el miedo escénico como un pequeño duende salvaje que da volteretas en la barriga porque tiene muchas ganas de escuchar la música. En cuanto suenan los primeros compases en el escenario, el duende simplemente se pone a bailar y el miedo se transforma en pura alegría. Este lenguaje figurado le quita al sentimiento su carácter amenazante y le brinda a tu pequeño la seguridad emocional necesaria.








