La madurez emocional determina el éxito
El primer paso en un escenario real es una gran aventura para un niño. Las luces de los focos, los aplausos y los muchos espectadores en la sala crean una atmósfera muy especial que puede generar orgullo, pero también intimidar. Para averiguar si tu hijo está listo para esta experiencia, no sirve de nada fijarse solo en la edad. Mucho más importante es la madurez emocional y la pregunta de cómo reacciona tu pequeño en el día a día ante el ajetreo, las situaciones nuevas y el protagonismo. Mientras que algunos niños apenas pueden esperar a ser el centro de atención, otros prefieren bailar sin molestias en su grupo de confianza.
La disposición suele mostrarse en las pequeñas reacciones durante la clase de baile semanal. Si tu hijo muestra con entusiasmo en casa los pasos aprendidos y cuenta orgulloso lo que el grupo tiene planeado, es una señal maravillosa. Por el contrario, deberías estar atento si el tema de la actuación genera más bien incomodidad. Una introducción suave a través de la danza creativa infantil, donde el movimiento libre es lo principal, suele preparar mejor a los más pequeños, sin la presión de una coreografía rígida.







