La laguna de repertorio cuenta más que la del calendario
Una clase a la que no has podido asistir dice poco sobre el nivel del grupo. Una hora puede incluir un baile nuevo, mientras que otra puede dedicarse sobre todo a repasar. Por eso, lo decisivo es qué secuencias ya se bailan sin explicación y cuáles se volverán a necesitar en las siguientes clases. Una lista breve de bailes es más reveladora que el número de semanas que te has perdido.
Distingue entre dos tipos de lagunas: puede faltarte una coreografía concreta aunque conozcas los pasos. O puede que aún no conozcas los nombres de los pasos y, por eso, te cueste seguir incluso cuando te indican los counts. En el primer caso, te ayudará aprender el orden de forma específica. En el segundo, también necesitarás tiempo para que te expliquen los cambios de peso y las acciones de los pies. Precisamente, la diferencia entre Touch, Heel y Hook evita que sigas con el pie equivocado.
La palabra «repaso» tampoco tiene un único significado: una pasada lenta con indicaciones ofrece un punto de partida distinto al de bailar todos juntos con música. Una grabación o una hoja de pasos puede ayudarte a recordar el orden, pero no sustituye una explicación clara de los movimientos que no conoces. Para que puedas incorporarte bien, hace falta combinar una cantidad limitada de material por recuperar con tiempo real de clase. Un «ya te pondrás al día» sin más no es ningún plan.




